sábado, 2 de junio de 2012

VIVIR SIN METAS

Está muy de moda eso de establecer planes de acción, ser pro-activos, tener lista de tareas... Yo misma ando enfrascada en cómo sacar adelante proyectos que parecen dormidos en el fondo de un cajón, alguno de ellos desde hace más de diez años (como escribir un libro, ejem,ejem..) Esto me desespera, e incluso a veces encuentro perfectos achaques: que si el trabajo, que si la maternidad, que si las tareas de casa...

Hace poco encontré una especie de oasis de paz en la lectura del libro "El poder de lo simple" de Leo Babauta y posteriormente en su blog, Zen Habits, que se ha convertido en una de mis visitas imprescindibles y casi diarias.

Cuando leí "La mejor meta es no tener metas" me quedé impresionada: ¿estaba delante de la piedra filosofal? Todavía sigo explorando... Pero leer éste y otros posts en Zen habits me está haciendo replantear muchas cosas, y quizás en lo venidero podréis ser testigos en este mismo blog de esos cambios... Por supuesto, no todo se debe a leer Zen Habits, aunque quizás si ha sido un impulso a cosas que estaban ya listas para "lanzarse" en mi.

Os anexo la traducción del post "La mejor meta es no tener metas", por si no podeis leerlo directamente del inglés, "The best goal is no goal".

Es un poco largo, pero vale la pena... ¡Tómatelo con calma!
Me encantará leer qué os ha parecido en los comentarios, ¡disfrutarlo!

La mejor meta es no tener metas

 “No tengo nada que ver con el pasado ni con el futuro. Vivo Ahora”. Ralph Waldo Emerson

La idea de tener metas concretas y alcanzables parece estar fuertemente enraizada en nuestra cultura. Sé  que he vivido con metas durante años, y de hecho gran parte de mis escritos aquí en Zen Habits tratan de cómo establecer y alcanzar metas.
Actualmente, sin embargo, vivo sin metas, la mayor parte del tiempo. Es absolutamente liberador, y al contrario de lo que debes haber pensado, no tiene nada que ver con parar de conseguir cosas.

Significa parar de limitarte a ti mismo por las metas.
Reflexionemos sobre esta común creencia: “No llegarás a ningún sitio a menos que sepas a dónde vas.” Esto parece de sentido comúny de hecho no es cierto si te paras a pensar sobre ello. Realiza un sencillo experimento: sal fuera y camina sin dirección, siéntete libre de cambiar aleatoriamente tu destino. Después de 20 minutos, una hora... ¡estarás en algún sitio! Simplemente, no sabías que ibas a acabar ahí.

Y ahí está el problema: tienes que abrir tu mente para ir a lugares donde nunca habías previsto ir. Si vives sin metas, explorarás nuevos territorios. Aprenderás cosas inesperadas. Acabarás en lugares increíble. Ésta es la belleza de esta filosofía, pero también supone una difícil transición.
Hoy en día, vivo casi siempre sin metas. Una y otra vez me encuentro con una de mis metas, pero las voy dejando ir. Vivir sin metas no ha sido nunca una meta en sí misma para mí... es simplemente algo que estoy aprendiendo a disfrutar más, que es increíblemente liberador, que funciona con el estilo de vida de seguir las pasiones que he desarrollado.

EL PROBLEMA CON LAS METAS
En el pasado, establecía de una a tres metas cada año, y entonces las subdividía en submetas mensuales. Me imaginaba qué acciones o pasos debía tomar cada semana y a la vez, cada día, e intentaba enfocar mi jornada en esos pasos.

Desgraciadamente, esto no funciona jamás así de fácil. Todos lo sabéis. Sabes que necesitas trabajar en un paso, e intentas motivarte a ti mismo manteniendo el final de tu meta en mente. Pero este paso puede significar algo que odies, y así comienzas a procrastinar. Haces otra cosa, revisar tu correo o el Facebook, o te vas a dar una vuelta...

Y así, tus metas semanales o mensuales son apartadas, echadas a un lado, y te desanimas porque no tienes disciplina. Y las metas son demasiado difíciles de realizar. Y entonces... ¿qué?

Bueno, revisas tus metas, las pones al día. Y creas una nueva lista de sub-metas y planes de acción. ¡Ya sabes a dónde vas, porque tienes metas!

Por supuesto, no acabas de alcanzarlas. Algunas veces consigues una meta y te sientes genial. Pero la mayor parte del tiempo no las realizas y te culpas a ti mismo.

Aquí está el secreto: el problema no eres tú, ¡es el sistema! Las metas forman parte de un sistema que está programado para fallar.

Incluso cuando haces lo correcto, el resultado no es ideal. Y la razón es la siguiente: estás extremadamente limitado en tus acciones. Si no te apetece hacer algo, te tienes que forzar para hacerlo. Tu camino está escogido, así que no tienes espacio para explorar un nuevo territorio. Tienes que seguir el plan, incluso si sientes que es otra cosa la que te apasiona.
Algunos sistemas de metas son más flexibles, pero nada es tan flexible como no tener metas.

CÓMO FUNCIONA
 Así que, ¿cómo es una vida sin metas? En la práctica, no es demasiado diferente a una con metas.

No estableces una meta anual, ni para el mes, ni para la semana ni el día. No te obsesionas con seguir los pasos. Ni siquiera necesitas una lista de “cosas por hacer”, aunque no te hará ningún daño escribir recordatorios si te apetece.

¿Qué es lo que haces, entonces? ¿Estirarte en el sofá todo el día, dormir y mirar la televisión, comiendo pastelitos? No, simplemente haces. Encuentras algo que te apasiona, y lo haces. El hecho de no tener metas no significa que no hagas nada –puedes crear, puedes producir, puedes seguir tu pasión.

Y a la práctica, esto es algo maravilloso: te despiertas y haces lo que te apasiona. Para mí, eso significa “bloggear”, pero puede ser escribir una novela o un libro, o crear un curso para ayudar a otras personas, o conectarme con gente increíble o pasar el tiempo con mi mujer, o jugar con mis hijos. No hay límites, porque soy libre.

Al final, suelo conseguir más cosas que si tuviera metas, porque siempre estoy haciendo algo que me entusiasma. Pero si lo consigo o no importa poco: se trata de que estoy haciendo algo que amo, siempre.

Acabo en lugares maravillosos, sorprendentes, estupendos. Sólo es que no sabía que acabaría allí cuando comencé.

PREGUNTAS RÁPIDAS

Pregunta de un lector: ¿Vivir sin metas no es una meta en sí misma?

Respuesta rápida: Puede ser una meta, o puedes aprender a hacerlo mientras caminas, explorando nuevos métodos. Siempre estoy aprendiendo cosas nuevas (como no tener metas) sin proponerme aprenderlas como prioridad.

Otra pregunta de un lector: ¿Así que cómo te lo haces para ganarte la vida?

Respuesta: ¡Apasionadamente! Otra vez, no tener metas no significa no hacer nada. De hecho, hago muchas cosas, todo el tiempo, pero las hago porque me gusta hacerla.

CONSEJOS PARA VIVIR SIN METAS

No voy a darte un manual de “Cómo vivir sin metas”, porque sería absurdo. No puedo enseñarte lo que hacer para que encuentres tu propio camino.

Pero puedo compartir algunas cosas que he aprendido, con la esperanza de que te pueda ayudar:

·         Empieza en pequeño. No necesitas abandonar tu vida para vivir sin metas. Sólo durante unas horas, prueba a vivir sin acciones pre-determinadas. Sigue tu pasión por unas horas. Incuso una hora puede resultar.

·         Crece. Mientras practicas, permítete vivir libre de metas por periodos más largos –la mitad de un día o algunos días. Acabarás sintiéndote seguro para dejar algunas metas y hacer simplemente lo que amas.

·         No sólo trabajo. Deja de tener metas funciona en cualquier área de tu vida. Toma el cuidado físico: solía tener metas específicas de puesta a punto física, desde perder peso, a correr una maratón. Se acabó: ahora lo hago porque me apetece, no tengo ni idea a dónde puede llevarme. Funciona estupendamente, porque siempre me divierto.

·         Deja ir los planes. Los planes –o proyectos- no son diferentes a las metas. Te llevan a un pre-determinado camino. Pero es increíblemente difícil vivir sin planes, especialmente si eres un planificador meticuloso como yo. Así que permítete planificar, cuando sientas la necesidad, pero siéntete poco a poco libre para abandonar este hábito.

·         No te preocupes por los fallos. Si comienzas estableciendo metas, eso está bien. No hay errores en ese camino –sólo una experiencia de aprendizaje. Si vives sin metas y te equivocas, pregúntate a ti mismo si realmente es una equivocación. Sólo te equivocas si no llegar a dónde te habías propuesto llegar-. Pero si no tienes un destino en mente, entonces no hay error.

·         Todo está bien. No importa qué camino encuentres, no importa a dónde acabes, todo es bello. No hay camino malo, destino malo. Sólo es diferente, y diferente es maravilloso. No juzgues, experimenta.

Y FINALMENTE

Siempre recuerda: el camino lo es todo. El destino no importa.

“Un buen viajero no tiene planes, ni intención de llegar.”- Lao Tzu.

Traducción de The best goal is no goal, del blog Zen habits de Leo Babauta.

2 comentarios:

  1. Necesitaba volver a leerlo, y curiosamente, también publiqué una entrada relacionada con esto en mi blog, por la misma fecha en que tú lo publicaste.
    Un saludo.
    http://dialogotomia.blogspot.com.es/2012/05/la-mejor-meta-es-no-tener-metas.html?zx=3e2a9d0958b3fd79

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  2. Estamos de acuerdo en lo esencial, Víctor, y es verdad que hoy en día no tener metas es un poco ir a "contra corriente". Pero precisamente ésa es la idea subyacente que trata Leo Babauta en su post, al menos la idea que a mi me llega: que no tener metas es navegar "a favor de la corriente". De la tuya propia. Un saludo!

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